“El
siglo XX fue, por así decirlo, "el teatro" en el cuál entraron en escena
determinados procesos históricos e ideológicos, que se moveron en la
dirección de la grande "erupción" del mal, pero también ha sido la escena de
su superación" (Papa Juan Pablo II en "Memoria e identidad", pag. 13).
Observando con mayor atención la historia del siglo XX, "un
siglo entre los màs secularizados", no podemos no escoger como ha sido
dispersado de muchas luces de esperanza que, a menudo en los momentos más
trágicos, han iluminado el camino de pueblos y culturas. Se trata de muchas
vidas cristianas, fuertes hasta el martirio, hombres y mujeres de fe que han
atestiguado, con una vida no avara de miradas y de gestos de caridad, la
obra del Espíritu
en la historia humana.
En este sentido constatamos como el siglo pasado, también con
su carga de tragedias, se ha caracterizado de la acción del Espíritu
Santo.
¿Es posible, entonces, releer la historia del ‘900 en llave
espiritual y en él escoger los signos de la luminosa presencia del
Espíritu,
con los testimonios de algunos protagonistas quién han cruzado este siglo?
Si muchas lecturas históricas han sido entregadas, a nosotros
parece que faltò una visión total y espiritual, capaz de evidenciar como en
el 900 el bueno no ha estado sofocado por el mal y atestigua pues como las
semillas de justicia y verdad han sido difusas por el Espíritu
Santo también afuera de los confines visibles del cristianismo.
Deseando recoger este desafío, hemos promovido en los días 30
de septiembre - 2 de octubre de 2005, en Lucca, una Reunión Internacional
del título “Los signos
del Espíritu Santo en el Vingésimo Siglo. Leer otra vez la historia: la
narración de los testigos”.
La iniciativa es patrocinada, con interés vivo, por el
Pontificio Consiglio per i Laici y por el Senato della Repubblica Italiana.
Este concurso de voluntad y la directa participación de los Presidentes de
estas dos autoritarias Instituciones, es un elocuente signo de ese diálogo
fecundo al cual el Espíritu
Santo nos estimula continuamente para el bueno de la humanidad.
A la
Reunión participarán los líderes de Movimientos y Asociaciones católicas,
exponentes del mundo eclesiastico, social, cultural, científico, económico y
político, hombres y mujeres que provienen de varios Países del mundo que han
dado vida a obras de fuerte "impresión carismática", determinando un
despertar de la caridad y el bueno en los campos más varios.
La reunión Internacional de Lucca es enderezado a una audiencia seleccionada
e interesada a promover una "memoria espiritual del `900": una gran ocasión
para introducir todavía más la acción del Espíritu
Santo, su influencia en la historia, sus inspiraciones, sus siempre nuevas
manifestaciones; en el mismo tiempo una acción de amor para las generaciones
que siguen, llamadas a fundar el futuro del hombre sobre razones de
esperanza y de vida.